La caída de la dictadura de PÉREZ JIMÉNEZ en 1958 y la instauración de una nueva era democrática, creó en el país un ambiente de optimismo sobre las posibilidades que se abrían para que definitivamente, Venezuela se enrrumbara por caminos de progreso y modernización. En esa nueva trayectoria se consideró que un elemento fundamental tenía que ser la educación en todos sus niveles, tanto ampliando el ámbito de su acción en la geografía nacional como en la creación de nuevas instituciones que diversificaran la oferta y se acomodaran mejor a las necesidades regionales. Buen ejemplo de esta inquietud y de la disposición del gobierno para superar sus deficiencias fue la creación de la Universidad de Oriente que introdujo en nuestro país el modelo de una regionalización con la creación de núcleos en los distintos estados de la región nororiental que atendieran y dieran respuesta a sus características, a sus recursos naturales y a la tradición laboral: pesquera, agrícola, industrial, minera etc.