Conocí a PABLO FIGUEROA en 1966 cuando invitado por
el entonces director del Instituto Prof. RAFAEL A. CURRA,
dicté por primera vez un curso intensivo de Ictiología
enfocado principalmente al conocimiento de la anatomía
ósea. PABLO asistió al curso y con un interés poco común
tomó nota cuidadosamente en todas las clases. A partir
de entonces se estableció una relación que había de
arraigarse más allá de lo profesional, en una amistad,
fundamentada, sin embargo, en la ilusión que
compartíamos por montar alguna vez, no sabíamos cuando,
un museo en el cual poder exponer una representación
digna y rigurosamente científica de la biodiversidad de
Venezuela