Con la finalidad de establecer cultivos comerciales de algas marinas, fue introducida en 1996 la carragenofita K. alvarezii (Gigartinales, Rhodophyta) en la región nororiental de Venezuela. Se recolectaron muestras de algas cultivadas en julio de 1999 (Ensenada de Guaranache, Península de Araya, Estado Sucre) y en mayo y diciembre de 2000 (Isla de Coche, Estado Nueva Esparta) y ejemplares de arribazón en varias localidades costeras; las muestras se preservaron con formalina al 5 %. Se realizaron observaciones de campo, estudios histológicos y se identificaron los organismos asociados al alga. El alga mostró tejidos vegetativos con una corteza de pequeñas células dispuestas radialmente y una médula de células grandes con filamentos rizoidales en el centro; no se encontraron estructuras reproductivas. Con escasas excepciones, no se observaron epibiontes, y las algas no presentaron marcas de pastoreo. Los cultivos instalados en aguas abiertas no presentaron estructuras que impidan la pérdida de talos, observándose una dispersión del alga hacia el ambiente circundante. Las altas tasas de crecimiento de K. alvarezii, su capacidad de reproducirse por fragmentación, su resistencia a la epibiosis y a la herbivoría, constituyen factores de riesgo que la convierte en potencial invasora al instalarse en un ambiente adecuado.