La introducción de especies exóticas y su expansión se ha convertido en una problemática ecológica, económica, social y conservacionista de suma importancia, cuyo impacto se refleja en la alteración de diversos ecosistemas a un ritmo vertiginoso (Llodge et al. 1998; Ccox 2004; Ssousa et al. 2008a), y se considera que después de la destrucción del hábitat, es la segunda causa mundial de la pérdida de la diversidad biológica (Vvitousek et al 1996; Lleung et al. 2002). Las invasiones de especies alóctonas en los últimos años, ha sido consecuencia de diversas actividades mediadas generalmente por el hombre, en un mundo cada vez más globalizado. Entre ellas se citan como las más comunes el comercio mundial, la migración humana, la agricultura, el turismo y transporte (Ccox 2004; Ssousa et al. 2008a).